Con septiembre el mundo parece que se ponga de nuevo en marcha.
Se acabó la playa, las cañitas frías, el levantarse a las tantas, etecé, etecé. Empieza todo de nuevo, el trabajo, la liga, las nuevas temporadas televisivas, los coleccionables, las propuestas de cara al nuevo año (sí, esas que renovamos en enero, y en septiembre, y en enero...) este año adelgazo, este año me pongo las pilas, este año voy a estudiar como un cosaco, y taaaaantas propuestas, no faltas de buena voluntad, pero que sólo se quedan en eso, propuestas.
En fin, lo primero que se acercan son los exámenes de septiembre, esa segunda oportunidad que muy pocos aprovechan (normal, ¿a quién coño le apetece estudiar en verano?). Servidor es uno de los que la ha de aprovechar, pero eso no es lo importante.
Despues de esta reválida lo que viene, el curso en sí, se presenta apasionante, un horizonte de proyectos, y complejos planes cargados de ilusión, y de ganas de que salgan bien, pero sobre todo de trabajar en ellos, es sobre todo lo que más me motiva al empezar el nuevo curso.
Al igual que yo, muchos de vosotros también tendréis algún proyecto, alguna ilusión, algún plan que os motive para volver a empezar, porque a pesar de que se llega a echar de menos la rutina, ésta en sí no es atractiva, por lo que al final lo que nos anima muchas veces a reanudar nuestra vida son esos pequeños detalles, esos pequeños objetivos, sueños, metas, que nos animan y nos empujan a volver.
Desde luego, qué dulces aquellos días de colegio, dónde lo que más te motivaba para volver era ver a tus amigos.
Hoy es 1 de septiembre, ¡Felíz año 2009-2010 a todos!
K.
El síndrome post-vacacional es un invento de Antena 3.